Cuando las corporaciones anteponen sus ganancias a la seguridad del consumidor los abogados de Searcy Denney trabajan para que dichas corporaciones asuman la responsabilidad de sus acciones.

Puede haber habido tiempo en nuestra niñez en que podíamos confiar en las marcas de artefactos usados en el hogar porque las grandes corporaciones trabajaban obteniendo su beneficio comercial sin olvidar de proteger al consumidor en su salud y seguridad.

Actualmente los inflados salarios y beneficios extravagantes de los Gerentes Generales de las grandes corporaciones han hecho que ese tiempo se haya terminado respondiendo a la existente codicia actual. De esta forma existen productos como: el analgésico Vioxx que gana billones de dólares calmando el dolor mientras causa ataques al corazón; Bausch & Lomb, retira del mercado una solución para lentes de contactos, después de que los usuarios contraen infecciones y posiblemente ceguera. Las grandes compañías tabaqueras agregan más nicotina adictiva a sus mortales cigarrillos y los grandes fabricantes de automóviles ignoran diseños defectuosos que ponen en peligro las vidas del conductor y pasajeros al no proveer la protección necesaria ante el impacto de un choque o vuelco del automóvil.

La actitud gubernamental relacionada con la desconsideración de las corporaciones de Estados Unidos por la seguridad del consumidor ha sido totalmente ignorada. El debate que continúa es: cuánto dinero puede el gobierno federal demandar que se gaste para salvar una vida?

Para justificar las leyes relacionadas con la salud y seguridad del consumidor que fuerzan a las grandes corporaciones a gastar dinero para hacer sus productos más seguros, algunos organismos gubernamentales han decidido:

La Agencia de Protección Ambiental (EPA) dice que una vida que se salva justifica el gasto de $9.1 millones en normas más estrictas sobre polución.

  • La Administración de Alimentos y Drogas (FDA) ha decidido que una vida merece que se imponga el uso de etiquetas en cigarrillos con advertencias e imágenes de victimas de cáncer – hasta $7.9 millones en costos industriales.
  • El Departamento de Transporte de los Estados Unidos (DOT) justifica normas más rigurosas sobre la resistencia del techo de los autos fijando el valor de una vida en $6 millones.

Estos valores están $2 millones y $3 millones por encima de los establecidos por la Administración Bush por lo que no sorprende que las corporaciones estadounidenses no aprueben estos valores. Mientras que la Oficina de Gerencia y Presupuesto asegura que el análisis costo-beneficio está basado en los mejores métodos científicos disponibles; esta situación se agrava al conocer que la Cámara de Comercio de Estados Unidos quiere poner estas decisiones en manos del Congreso que es controlado por las grandes empresas.

En Searcy Denney Scarola Barnhart & Shipley, creemos que no puede ponerse precio a una vida – y aún una sola vida que se pierde por la codicia de las corporaciones, es demasiado.

Todavía creemos que las empresas tienen una responsabilidad, una responsabilidad moral, hacia los consumidores de sus productos. Tienen la obligación de diseñar sus productos con eficacia y probarlos diligentemente. Cuando sus productos no cumplen las normas que protegen nuestra salud y seguridad las empresas tienen obligación de hacer conocer los hechos y mantener sus productos defectuosos fuera del mercado.

Los abogados en Searcy Denney han representado a incontables clientes contra corporaciones, aun las más grandes y poderosas, que anteponen sus ganancias a la seguridad:

  • Una pareja de Jacksonville que tuvo que sufrir severas y repetidas invasiones de termitas en su casa porque Orkin Exterminating, Inc. no obtuvo los permisos y las inspecciones que se requieren legalmente para hacer trabajos de reparación.
  • La familia de un estudiante atleta de escuela secundaria, que fue aplastado cuando su vehículo volcó, su futuro antes prometedor ahora destruído por severas lesiones cerebrales que lo obligaron ujar un respirador. Se determinó, que lo causa del colapso del techo del SUV, era un defecto del cual General Motors había tenido conocimiento por largo tiempo.
  • Una mujer, fue testigo de la horrible muerte de su esposo y tres hijos pequeños, porque una empresa de camiones empleaba a un conductor no calificado e incapacitado, en violación de las leyes federales y estatales.
  • Una paciente en tratamiento por cáncer de mama fue víctima de un error en la medicación dispensada por una Farmacia Walgreens que en lugar de beneficiar su tratamiento contra el cáncer, le produjo una hemorragia cerebral que la dejo en estado comatoso.

Lo invitamos a averiguar sobre los acuerdos de transacción y veredictos que hemos obtenido para clientes cuyas vidas fueron deshechas por negligencia de una empresa que ignoró su salud o seguridad.

Si un ser querido ha muerto, o usted o un familiar ha sido lesionado porque una corporación puso sus ganancias por encima de su seguridad, por favor complete nuestro Formulario de Contacto para saber más, o llámenos para programar una consulta confidencial gratuita.

Más de $5 mil millones en veredictos Y acuerdos.