Cuando llega el momento que un miembro anciano de la familia necesita cuidado todo el tiempo o más cuidado del que están recibiendo, la mayoría de los ojos se dirigen a una hija o a un hijo, o dependiendo de las circunstancias a los nietos. Muy a menudo, los trabajos impiden que los seres queridos se hagan cargo de esa tarea debido al tiempo que ellos dedican a sus ocupaciones. Pero, algunos de ellos tienen horarios flexibles y pueden ajustar sus rutinas.

Buenas noticias. ¿No es así?

Están equivocados.

Según, el sitio electrónico: HealtyinAging.org. expone: “No asuma que los seres queridos no pueden abusar a sus adultos ancianos. El noventa por ciento de los abusadores, son los miembros de la familia.”

Los reportes obtenidos de las instituciones de vivienda asistida, que carecen de suficientes fondos monetarios para la asistencia de los ancianos o carecen de suficientes enfermeras o con condiciones pobres ocupan los títulos de las noticias; pero la historia real está escondida detrás de puertas cerradas.

¿Por qué esos crímenes terribles no son dados a conocer?

Según, la Organización de Envejeciendo Saludable expone: “Las víctimas, los ancianos abusados y descuidados, pueden sentir vergüenza de las experiencias abusivas. Ésos, quienes consideran dar a conocer los abusos, a menudo, deciden no hacerlo porque, pues en la mayoría de los casos, son abusados por los miembros de la familia, seres queridos o cuidadores confiables.”

A menudo, las víctimas están temerosas de decir la verdad porque ellos han sido amenazados. También, los ancianos pueden ser conducidos a creer que ellos causaron el abuso y es su culpa.

En el reporte de la Asociación Americana de Psicología en su guía titulada “Abuso y Descuido del Anciano: en Busca de Soluciones” expone:” El estrés del cuidador es un riesgo significante para el abuso y descuido. Cuando el cuidado diario de un anciano está confiado a un cuidador, quien no ha recibido el entrenamiento apropiado o la información necesaria para mantener el balance de las necesidades del anciano y sus propias necesidades, ello conduce, muy frecuentemente, a una experiencia de frustración intensa y enojo por parte del cuidador, que puede conducir a una conducta abusiva de amplio alcance.”

 Más de la mitad de los miembros de la familia, quienes abusan a los ancianos, son niños adultos. De ésos el 52 por ciento son hombres y el 48 por ciento mujeres. Es imperativo que el abuso de los ancianos sea dado a conocer a las autoridades pertinentes. La existencia o la vida de alguien está en peligro.

“Mientras nosotros continuamos educando a otros y tratando de hacer conocer este tema, hay más esperanza de incrementar los fondos para las víctimas y sus familias, la búsqueda para prevención, métodos de intervención y entrenamiento específico para cada población necesitada”: dice la organización sin fines de lucro:  Ageless Alliance.